A continuación transcribimos una carta recibida por la Coordinadora UPM de parte de un alumno, con la petición expresa del autor de que la publiquemos.

Aunque la Coordinadora UPM sólo se hace responsable de lo decidido entre todos en las Asambleas públicas que realizamos, creemos que esta carta recoge en muchos aspectos el sentir de buena parte de la comunidad universitaria.

 

Carta abierta:

al presidente de la Comisión Electoral Roberto Rodríguez Blanco.

 

Le comunico que ante el anuncio que se me ha realizado para ser Secretario Titular de la Mesa Electoral, avisando con tiempo para que podáis subsanar mi falta, no voy a aceptar dicha invitación por los siguientes motivos: 

 

  • Tengo clase ese día en el horario de la votación de asignaturas de cuarto, que no quiero perderme, por las cuales he pagado y son obligatorias (debido al criterio de los profesores). Si falto a un número determinado de clases pierdo la convocatoria de junio. En concreto tengo una exposición de la asignatura de inglés, la cual me costó dos cuatrimestres matricularme por no tener el B2. Por lo tanto imposibilita mi asistencia a la votación. Me diréis que como miembro de la mesa electoral puedo eximirme ese día de la obligatoriedad y de mis compromisos con las asignaturas. Me parece injusto que este sea el único motivo que me exima de dicha obligatoriedad, despreciando los motivos personales del día a día que les puedan surgir a los alumnos. 

  • Me muestro en contra y no entiendo que los estudiantes siendo el grupo más numeroso de la Universidad tengan un peso en la ponderación de los resultados a la elección del rector (sujeto que lo decide todo) del 24% del total de votos. Más grave aún cuando son los que más sufren las decisiones que éste pueda tomar. Parece que la UPM piensa que los estudiantes somos menores de edad que no saben leerse dos programas y decidir cual representa mejor sus intereses. Puedo llegar a entender esta postura, la sobrespecialización de los planes de estudio vigentes es lo que tiene. 

  • Tras estudiar en la UPM durante seis años sólo he visto como nuestros intereses y derechos se reducían, supongo que esto no lo ha votado ningún estudiante, por citar algunos ejemplos: finalización de la gratuidad de las fotocopias, aumento de más del 100% del precio de las matrículas, finalización de la gratuidad de los viajes académicos (aún siendo estos de un día), lo cual divide a los alumnos entre aquellos que los pueden pagar y los que no, reducción de las becas, privatización del examen de inglés para la acreditación del B2, despido de 301 trabajadores del personal de la UPM, y desamortización de las jubilaciones, así como el despido de profesores externos. Las consecuencias en mi universidad han supuesto que en la biblioteca existan días que se cierra por falta de personal, que el servicio de reprografía ya no abra por las tardes, que en los laboratorios falte personal, que profesores de admirable trayectoria ya no den clase por el simple motivo de que eran más baratos de despedir, que se tenga que contratar a becarios, a un precio menor, para que hagan el trabajo de los antiguos despedidos, etc. 

  • El rector anterior ni el nuevo, en ningún caso, me puede representar ni económica, política, social o intelectualmente. Así como tampoco a ninguno de mis compañeros y sospecho que a ningún profesor. 

  • Viví el proceso de los 301 despidos (con el cual pretendían ahorrar 9M y tal y como se refleja en los presupuestos de los ejercicios pasados, el despido ha supuesto a las arcas de la UPM, hasta ahora, un desembolso de 10M) en el cual pude ver y sentir en primera persona el sentido de la “democracia” que se realiza en el rectorado. Viví como la policía, mandada por el rectorado, me pegaba por intentar junto a mis compañeros, personal y profesores realizar una asamblea (comunicada con antelación) en el salón de actos del rectorado. Quizás nuestro error fue pensar que la comunidad educativa de la UPM se puede reunir en el rectorado, que este edificio era de todos aquellos pertenecientes a la UPM y no a una sola persona (el rector) y que el gobierno de la Universidad había superado el sistema feudal en la ya lejana revolución burguesa. También viví como la policía, de nuevo mandada por el rectorado, mediante la violencia y la coacción no nos dejaba acceder a la Escuela de Montes por capricho y autoritarismo de este cuerpo. Fue cómica, por no decir triste y lamentable, la situación de ver como la policía impedía a un profesor acceder a su escuela a dar clase. Llamemos a esta situación también “democracia”. Leí en los periódicos y escuché a profesores y directores decir, sin ninguna contestación ni aclaración posterior desde arriba de los hechos, falsas acusaciones que esos días se vertieron sobre los alumnos que nos calificaban de cuasi terroristas al decir que habíamos tirado un cóctel molotov en el rectorado y habíamos destrozado diferentes despachos del mismo. Al contrario desde el rectorado se dieron mucha prisa en desmentir que se hubiese vendido bajo el noble arte del dedazo los derechos de edificabilidad de 12000 m² de terreno ubicado en la Ciudad Universitaria por 6,5M a IDC Salud, gigante de la sanidad privada (Infolibre 16/6/2015). Presencié como se tiraba por la borda una medida electoral, práctica común en cualquier “democracia”, del anterior candidato al rectorado que ya era vicerrector, por lo cual conocía la situación de la UPM, hoy rector, de no despedir a nadie durante su mandato. Vislumbré la preciosa práctica “democrática” de aplazar la votación durante semanas hasta que el rector se aseguro que se votaba "Sí" a los recortes, incluyendo los despidos. Leí con satisfacción en el País con fecha del 13 de marzo del 2013 la respuesta del rector: “En esta universidad no sobra nadie. Lo previsto en estos 300 despidos es generar una bolsa de trabajo e intentar recuperarlos” que me duró poco tiempo al ver que se nos trataba como imbéciles cuando el Tribunal Supremo declaro nulos los despidos de 156 trabajadores, de los 301, que el rector no ha dejado acceder de nuevo a sus puestos de trabajo aunque volvían a cobrar de la UPM. Con el resto, ERE y juicios individuales. Otro ejemplo que ataca a nuestra inteligencia y que atañe a los alumnos es la siguiente carta del actual rector, Carlos Conde, con fecha del 1 de Marzo de 2016: "En lo que se refiere a los estudiantes, durante este mandato me he centrado en evitar que las dificultades económicas afectaran a vuestra formación, manteniendo todos los recursos internos que están destinados a vosotros y reiterando continuamente a la Comunidad de Madrid mi posición contraria a la subida de tasas y a la reducción de becas." La Comunidad de Madrid publicó los precios públicos máximos a aplicar en el curso 2013-2014. Pues bien, la UPM aplicó los máximos precios que se podían aplicar. Esto se puede mirar en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid del viernes 19 de Julio de 2013 y en las matrículas del curso 2013-2014. Lo peor de que nos traten como a imbéciles es que realmente se piensan que somos imbéciles. 

  • No entiendo por qué el personal al servicio de la UPM tiene derecho durante el día de la votación y otro día posterior a permiso retribuido de jornada completa y los estudiantes tenemos derecho a un bocadillo. A mí personalmente no me gusta trabajar gratis, si así fuese, hubiese cogido en el séptimo semestre prácticas en empresa y no asignaturas optativas. 

  • Se me ha acusado de falta de compañerismo con los alumnos que estarán en la mesa electoral ese día. No voy a caer en esa provocación. En todos estos años he participado y promovido actos, asambleas, campañas, encierros y huelgas en beneficio de mis compañeros, profesores, personal y de mi escuela, sin obligar a participar a nadie y sin achacar falta de compañerismo. Creo en la libre y voluntaria asociación de las personas. No creo en el chantaje de la incoación del oportuno expediente. Con este acto, en concordancia con mis pensamientos, animo a mis compañeros a hacer lo mismo por los motivos expuestos o por los suyos propios. 

  • Por último debido a mi carácter y mi pensamiento profundamente anarquista me muestro contrario a este “juego” que llamáis democracia en el que por objeción de conciencia no quiero participar.

     

Por todo lo anteriormente mencionado, por lo expuesto en el ultimo punto, y como medida de protesta hacia la deriva que nos ha llevado el anterior rector y presintiendo que un cambio de rectorado no va a revertir la situación, no asistiré a mi puesto de Secretario Titular el día 16 de marzo de 2016, así como no acudiré a votar. 

Por lo demás, manifiesto mi disponibilidad a toda la comunidad educativa de la UPM para poner en marcha todos juntos mediante la democracia participativa, el consenso entre alumnos y profesores, el apoyo mutuo, la solidaridad, la eliminación entre producto y productor, la eliminación de las jerarquías entre los que ostentan el poder (que corrompe) y los que lo sufren (que degrada) una Universidad al servicio de las personas y no de las empresas, en la cual todos nos podamos desarrollar al máximo académica, técnica y personalmente.

 

Un cordial saludo 

Madrid, 9 de Marzo de 2016 

José Ignacio Calvo Jorge.