Ayer 16 de marzo de 2016, poco más de 3 años después del despido de los 301, Guillermo Cisneros fue elegido nuevo rector de la UPM por mayoría aplastante en prácticamente todas las Escuelas/Facultad y colectivos universitarios: resultados aquí.

A la espera de la proclamación definitiva el próximo 29 de marzo, tras el preceptivo plazo de reclamaciones, hoy tenemos ya la proclamación provisional.

Lo primero felicitar al nuevo rector y desearle un mandato lleno de éxitos que redunden en una mejora de nuestra Universidad. De toda la Universidad.

Lo segundo, manifestar nuestra satisfacción por haber conseguido que Carlos Conde y su equipo rectoral dejen de regir nuestros destinos, ya que consideramos que no se puede hacer peor, haciendo daño a tanta gente. Parece que la mala gestión y las malas formas le han pasado factura. El miedo hacía que mucha gente permaneciera callada, sin pronunciarse, y eso nos ha tenido en vilo hasta ayer. Temíamos que los alumnos pudieran ser manipulados. Pero no, los electores se han informado y han sido muy críticos con la gestión llevada a cabo en los últimos 4 años. Las mentiras y falsas promesas no han funcionado esta vez. El crédito estaba agotado.

Todos sabemos que no va a ser fácil la labor del nuevo rector. Hay que abrir cajones que llevan más de 20 años manejados por los mismos y pueden haber acumulado demasiada suciedad. Puede que los cajones tengan agujeros gordos. La situación económica y política a nivel nacional no acaba de estar clara. Nuestra universidad tiene problemas estructurales importantes que hay que atacar en profundidad. Da vértigo pensar todo lo que hay que hacer. Pero si tenemos lo más importante, la motivación para colaborar en una etapa común, seguro que podremos sacar esta universidad adelante. Y la motivación se logra a base de varios de los lemas de campaña del nuevo rector: diálogo con todos los colectivos que participamos en este proyecto, para que todos nos sintamos parte importante de él, consenso para llegar a acuerdos y mucha, mucha transparencia. El trabajo y la eficiencia lo aportaremos todos de oficio. Cumplamos todos con nuestra parte y seguro que sacamos esto adelante.

Pero para mirar hacia el futuro también es imprescindible cerrar episodios dolorosos del pasado. La herida lleva demasiado tiempo abierta y se llama 301. Es hora de cerrarla. Le pedimos al nuevo rector que no lo olvide.

Desde la Coordinadora UPM seguiremos muy de cerca el desarrollo de esta nueva etapa de esperanza que se abre ante nosotros para asegurarnos de que el nuevo rector cumple su contrato como ha asegurado en la campaña.