El pasado día 9 de marzo se cumplieron 4 años de uno de los peores sucesos en la historia de la Universidad pública española. 301 trabajadores fueron despedidos debido a grandes fallos previos de gestión realizada por distintos equipos rectorales. Han sido años duros para nuestras familias, y a los despidos se han ido uniendo grandes decepciones e injusticias por parte de la UPM, como la "readmisión" de los laborales, sin posibilidad de trabajar tras sentencia de despido nulo decidida por el Tribunal Supremo. O el primer "ERE" ejecutado en una Universidad pública en toda su historia.

En estos cuatro años han pasado muchas cosas en la UPM, hasta un cambio de Rector. En ese momento se abría un camino de esperanza para el colectivo de los "301". Y, aunque han cambiado muchos aspectos en lo que se refiere a las formas, muchos otros siguen igual de mal, y sigue sin haber una vía hacia una solución total y justa de este asunto. Por ejemplo, "SAGARDOY", el costoso despacho de abogados privado contratado por la UPM para trabajar judicialmente contra los "301", sigue metiendo nueva documentación en el Tribunal Supremo alargando la resolución del ERE. En lo que respecta a los Funcionarios interinos, este equipo rectoral ha abierto nuevamente las Bolsas de empleo y está llamando a compañeras "301" pero para sustituciones de 3 o 6 meses sin ninguna garantía de continuidad. Además, muchos compañeros no se encuentran en dichas bolsas por no haber superado el 2º ejercicio de la última oposición, incumpliendo el punto 2º del acuerdo del Consejo de Gobierno del día 9 de marzo de 2013, que hablaba de la creación de una Bolsa preferente para el personal despedido. ¿Porqué en la UPM no se cumple todo lo que se aprueba en Consejo de Gobierno? ¿Unas decisiones sí y otras no?

El día 9 de marzo coincidiendo con la Huelga General en Educación se concentraron unos cuantos "301" a las puertas del Rectorado para recordar todos estos hechos y sobre todo para que lo sucedido no caiga en el olvido. Echamos en falta ese día el apoyo de muchos antiguos compañeros que siguen trabajando en la UPM, tampoco acudió nadie de la parte social. En un fiel reflejo de la sociedad en que vivimos. Fue un día triste para todas nosotras, pero lo más importante es que a pesar del tiempo pasado seguimos en la brecha, manteniendo viva la llama de la Memoria, la Dignidad y la Lucha, porque:

 

 “Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”